Se considera posible que la raza humana entre en contacto con formas de vida extraterrestre. Sin embargo, estas no se parecerán a lo que la ciencia ficción, el cine y la televisión nos suelen presentar:
Seres verdes de ojos enormes y de complexión delgada, bueno esto serian, tan solo proyecciones de nosotros mismos. En realidad, los alienígenas pueden ser completamente diferentes,
Lo mas probable, seria que nos encontraramos con una clase de seres tecnológicamente avanzados, o una especie de "inteligencia artificial" desarrollada quizá a partir de una eventual transformación de la vida orgánica o a consecuencia de su total extinción.
Estas "máquinas pensantes alienígenas" podrían ser millones de años más avanzadas y haber alcanzado "superinteligencia" por medio de mejoras biológicas a sus cuerpos. Posiblemente estos seres habrían conseguido reemplazar el carbono, base química de la vida, por el silicio, que parece ser un mejor medio para el procesamiento de la información que el propio cerebro. "Sospechamos que muchas civilizaciones extraterrestres se desarrollan de forma 'posbiológica', ya sea escaneando sus propios cerebros, trasfiriendo su contenido a ordenadores o lentamente reemplazando partes de su cerebro con silicio", lo que resulta increíble.
Ciertamente, esta podría ser la analogía de nuestro propio futuro: el desarrollo de máquinas y robots inteligentes y el avance de la ingeniería genética podrían llevarnos a dar paso evolutivo enorme hacia una "superinteligencia". De este modo, una vez la humanidad cree los medios para comunicarse a través del espacio interestelar, los lazos entre estos alienígenas cibernéticos y la raza humana podrían desencadenar la creación de nuevos descendientes.
En realidad, lo más difícil de buscar vida extraterrestre no es la parte extraterrestre, sino la parte de lo vivo. Sucede algo como lo que pasaba con los elementos químicos: por mucho tiempo se conocieron las propiedades de los elementos como su color, la temperatura a la que se solidifican o se evaporan. Ahí estaban el mercurio, el cobre, el oro. Antes de concebir al átomo, nadie imaginaba que esos elementos con propiedades tan variadas eran en realidad manifestaciones de una misma cosa. Ahora sabemos que la única diferencia entre un elemento y otro es la cantidad de protones y electrones que tiene su átomo, pero hizo falta la teoría atómica para ver que hay más cosas en común que diferencias entre los elementos.
El descubrimiento de los genes, aunado con la teoría de la evolución, nos hizo ver que los seres vivos tenemos mucho más en común de lo que nos imaginábamos. En nuestras células hay una molécula llamada DNA en la que están codificadas todas las funciones y características que nos conforman. Árboles, bacterias, hongos, peces, cualquier otro organismo que nos venga a la mente, todos usan la misma molécula.
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